LA ENSEÑANZA DE LA LECTURA CRÍTICA EN EDUCACIÓN BÁSICA PRIMARIA: UNA MIRADA DESDE LAS CONCEPCIONES DE LOS ACTORES SOCIALES
Palabras clave:
Educación primaria, Lectura crítica, Práctica pedagógica, Teoría fundamentadaResumen
La presente investigación doctoral tuvo como propósito general generar un constructo teórico emergente sobre la enseñanza de la lectura crítica en educación básica primaria, fundamentado en las concepciones de los actores sociales del municipio de San Juan Nepomuceno, Bolívar. El estudio surgió ante la necesidad de transformar las prácticas pedagógicas tradicionales, a menudo centradas en la repetición y la literalidad, hacia modelos que promuevan la autonomía, la reflexión y el pensamiento complejo en contextos rurales y urbanos. Desde el sendero metodológico, el trabajo se inscribió en el paradigma interpretativo con un enfoque cualitativo, con la implementación del método de la Teoría Fundamentada. Para la recolección de información se utilizaron entrevistas en profundidad aplicadas a informantes clave (docentes), cuyos discursos fueron analizados mediante procedimientos de codificación abierta, axial y selectiva con el apoyo del software ATLAS.ti. El proceso de análisis se rigió por el método de comparación constante y la escritura de memorandos analíticos para garantizar la credibilidad y confirmabilidad de los hallazgos. Los resultados revelaron una categoría central denominada "Lectura Crítica como Proceso Analítico y Reflexivo". Esta concepción integra el análisis, entendido como la capacidad de trascender lo explícito e identificar intenciones del autor y la reflexión, que permite al estudiante cuestionar el texto desde su propia experiencia y realidad sociocultural. Asimismo, se identificaron mediaciones pedagógicas fundamentales como el uso de preguntas inferenciales, el diálogo dialógico, el contraste de perspectivas y la integración de la lectura con la escritura. Como conclusión principal, se derivó un constructo teórico que sitúa la lectura crítica no como una habilidad técnica aislada, sino como una práctica intelectual y social. Este constructo reconoce tensiones contextuales como la mecanización durante el proceso de lectura y el impacto de las tecnologías, para proponer una enseñanza graduable que fomente ciudadanos capaces de leer no solo la palabra, sino su mundo, a partir de la promoción de la emancipación y la participación crítica.